sábado, 28 de mayo de 2016

¡Santiago y cierra, España!

En Medina me dijeron que había una imagen de Santiago, en la fachada principal del ayuntamiento, que poco tiene que ver con la imagen que nos venden del pobre peregrino andando con su bordón. Como podéis ver, aunque lleva su sombrero de ala ancha con su vieira incrustada, Santiago cabalga espada en mano y su caballo arrolla a un hombre. Para neófitos del Camino esa es la historia de Santiago, fue el elegido para predicar la palabra en el reino de Hispania y ni corto ni perezoso se vino a cortar cabezas de infieles, turcos y herejes  y así se le representa en Andalucía, la tierra que lo vio guerrear y no en la que supuestamente fue enterrado post mortem. El caso de que desde Judea, donde fue decapitado por Herodes, fue traído por sus dos discípulos para enterrarlo en la que fue su patria, donde hoy se erige la catedral de Santiago de Compostela, con el debido permiso de Prisciliano (pero eso ya es otra y más antigua historia que contaré a su debido tiempo).


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