Como me gustan tanto las historias, mitos y leyendas me he pasado buena parte del trayecto aburriendo a mi padre contándole de donde viene históricamente el nombre del alto de Valdeinfierno, que es por donde hemos pasado. La historia viene tan de lejos que la culpa la tienen los griegos, cuando varios siglos antes de la era de Jesucristo fueron navegando el mediterráneo hasta el estrecho de Gibraltar donde se toparon con que era el fin del mundo porque el sol se escondía bajo el mar. Esto antes incluso que Finisterra (nuestra meta) fuera llamada así. Se podría decir que ahora mismo estamos en peregrinación de bahía a bahía por eso caminamos a través del corredor verde que las une.
El caso es que estos griegos temerosos de seguir hacia donde muere el sol y meterse mar adentro decidieron atracar en una bahía a la que llamaron playa de la luna, por su similitud en la forma, y bebieron agua de un arroyo que bajaba de una sierra a la que llamaron de la playa porque veían reflejos grises que brillaban, y el agua les supo tan dulce que lo llamaron arroyo de la miel. Todo les pareció tan fascinante que a partir de entonces las leyendas griegas empezaron a contar que más allá de las columnas de Hércules estaba el jardín de Hera donde crecían los mejores frutos y había un árbol de manzanas de oro guardado por las ninfas hespérides y un dragón de cien cabezas.
También contaron que subiendo esa sierra se encontraban las puertas del valle del Hades donde iban las almas de todos los que morían. El cristianismo, que a todo le sacó punta, cambio Hades por infierno y desde entonces allí se nos quedó el valle del infierno o Valdeinfierno.
Y al acabar la jornada...la casita azul!
Y al acabar la jornada...la casita azul!


No hay comentarios:
Publicar un comentario