Flechas mal marcadas, letreros que no están, cañadas que
desaparecen bajo la desmesurada ansia humana por usurpar tierras, otras en las
que la naturaleza se hace tan dueña que es difícil platicar con ella. Lo que
prometía ser un paseo por la campiña gaditana ha sido finalmente una Odisea que
nos ha llevado al borde del naufragio, senderos de cascotes, paseos por el
asfalto con coches que pasan como balas, demasiados kilómetros sin ver un alma
y al final…


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