viernes, 20 de mayo de 2016

Buen Camino

El peso de la mochila a la espalda, el viento susurrando a tu alrededor, el sudor perlando la frente, las huellas invisibles de todos los que antes que tú trazaron el mismo sendero, pisaron la misma arena, se tropezaron con la misma piedra. Si hay algo que aprendí en mi primer Camino hacia el fin de la tierra fue que la voluntad es la madre de todas las ciencias y que el único que no está preparado es el que no se atreve.
En aquella ocasión viví mi iniciación haciendo el camino francés desde saint jean pied de port hasta el Finis Terrae. Fue dura, fue satisfactoria y fue mágica. En estos momentos subo un peldaño y me convierto en faro, en esta ocasión acompaño a mi padre en una nueva aventura que promete ser diferente, salir desde el sur del sur, desde la puerta de casa, desde el vientre de Gaia, la cuna Tartessa, la vía de la plata.
Salimos mañana, desde entonces procuraré ir actualizando las etapas paso a paso, suceso a suceso, guardaremos los alfiles y sacaremos las ocas. Nos veremos a la vuelta.


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